Aprovechar de dinámicas positivas

A nuevos viajeros, nueva forma de viajar

  El costo de la vida es bastante alto en El Salvador. Se refleja en el precio de los hospedajes, cuales son bastante caros en comparación de otros países de la región. No obstante, el costo de la vida no es el único factor que lo explica. Se debe también a que la mayoría de la oferta va dirigida hacia una clientela que esta dispuesta a pagar para una habitación, de $40 en adelante. Es cierto que para esta clientela, la relación entre la calidad del servicio y el precio es muy interesante. Es aun mas verdad, para quien esta dispuesto a pagar el precio para tener comodidad y lujo. Lastima es que existen pocas alternativas. ¡Es un repelente para muchos viajeros que quizás tienen menos poder de compra, pero ganas de ser útil, de eso no carecen! Esta política de precio cierra la puerta a aquellas personas que viajan queriendo participar en la vida de los países que visitan, aportarles sus conocimientos, ideas y fuerza de trabajo.

Mastatal, Costa Rica, Nature et Solidarite

 En 2014, en marco de la preparación del proyecto El Imposible 2015, nos fuimos de mochileros por el istmo centroamericano. Durante este viaje, pudimos darnos cuenta que muchos son los viajeros que trabajan como voluntario. En Costa Rica, estuvimos en fincas orgánicas donde la gente trabaja 4 horas por día, ademas de pagar una cuota diaria de unos $10. A cambio se les brindaba hospedaje, nada mas que un sencillo camarote en un dormitorio y cuanto a la comida, solamente platos vegetarianos tres tiempos por día. Puede parecer poco, pero corresponde a lo que los voluntarios vienen a buscar. Si aprenden sobre estilos de vida sostenible y que contribuyen al desarrollo de obras sociales, les vale.

Mastatal, dormitorio, Costa Rica, Nature et Solidarite

 En estos programas, los voluntarios no son una carga extra: lavan su ropa, preparan la comida, limpian su cuarto y se conforman con letrinas aboneras. Son autónomos. Lo vimos con nuestros propios ojos: es poco decir que aportan mucho a las comunidades donde permanecen. No hacen nada menos que construir escuelas, dar clases de idioma, encargarse de la comunicación de los negocios… Es imposible enumerar todo lo que aportan sin llenar paginas. Se conoce por el mundo este tipo de voluntariado como WWOOFING*. Si miran los sitios web (como Workaway) donde se registran los voluntarios y los anfitriones que desarrollan programas de voluntariado, verán que hay pocas ofertas para El Salvador y Honduras. El único país fronterizo que tiene ofertas es Guatemala, pero son escasas en comparación de Costa Rica que ha sabido aprovechar de esa dinámica. Pasaron casi tres años desde el inicio de esta gira en Centroamérica. Aun me pregunto lo que El Salvador espera para entrar en el juego.

Hacienda Merida, Nicaragua, Ometepe

 Ejemplos de programas de voluntariado dirigidos hacia viajeros extranjeros, vimos muchos durante nuestra gira de 2014. En Nicaragua tuvimos el ejemplo de Hacienda Merida. A pocos metros de este hostal ubicado en la Isla de Ometepe, los voluntarios participaron a construir una escuela bilingüe. Ahora propone clases de inglés que dan turistas de paso a los niños de la isla. Podemos hacernos testigos que esta estrategia tuvo resultados. A la fecha de nuestra estadía en junio 2014, ya se notaban varios niños que hablaban muy bien inglés y unos cuantos que tenían buenas nociones. Es en Costa Rica donde vimos mas ejemplos de lo que puede aportar el WWOOFING. En una finca del pueblo de Mastatal, colindante al Parque Nacional de la Cangreja, participamos a la construcción de un dormitorio para los futuros voluntarios. Es así que en tres semanas levantamos una nueva casa, creando de esa forma las condiciones para que vengan mas extranjeros dispuestos a trabajar, ademas de pagar una cuota diaria. Son entonces mas brazos para seguir haciendo lo que hicimos en esta finca: plantar café, banano, mantener los senderos y hasta la tubería que abastece Mastatal en agua potable.

Mastatal, Costa Rica, Nature et Solidarite

  Durante nuestra estadía en Mastatal, no pasé de soñar como esto se pudiera reproducir en El Salvador. Mil ejemplos de donde este tipo de voluntariado aplicaría no paraban de venirme en la mente: “¿A cuantas personas que conozco les podría beneficiar?” Para mi, estaba claro que ya no era hora de comprobar lo que los mochileros pueden aportar, sino que entender lo que les atrae en lugares tan remotos para reproducirlo. Claro, de nuevo en El Salvador, intenté varias veces contar mi experiencia.

Universidad de Sonsonate, El Salvador, ecotour, El Imposible 2015
Presentación del WWOOFING en la USO

La Universidad de Sonsonate (1) me dio la oportunidad de presentar lo que es el WWOOFING ante emprendedores. Si no falté en interesar mis oyentes, tengo que reconocer que los resultados fueron muy escasos. La verdad es que no resultó en nada concreto. De allí empece a decirme: “¿Que mejor manera hay para explicarlo que lo vean por si mismo?”. Así es que, en 2014, nació la idea del ecotour de los Trepadores del Imposible: realizar una gira por Centroamérica con un grupo de Salvadoreños para ir a la descubierta de iniciativas en pro del medioambiente y del desarrollo local. El Imposible 2015 fue una primera etapa para alcanzar esa meta. Demostró lo que un mochilero puede aportar a El Salvador. Es entonces, en camino hacia este objetivo que se sumaron un grupo de jóvenes sanmigueleños, estos mismos que se convirtieron en los primeros trepadores de arboles de El Salvador. Esta claro de quienes estamos hablando. Se trata de los casi famosos Trepadores del Imposible. Unos bichos* que sorprendieron nuestro equipo y los capacitadores con sus capacidades de aprendizaje que les permitieron dominar rápidamente la base técnica de la trepa de arboles.

 Una vez el proyecto El Imposible 2015 acabado y mientras aun estaba esbozando los contornos del ecotour de los Trepadores del Imposible, pensé que fuera fantástico crear el enlace con la campaña de reforestación Reforestando Centroamérica a cuya tuve la suerte participar en 2011, en marco de mi trabajo por la cuenta de la ONG Ayuda en Acción (2). Retomé entonces contacto con Juan Carlos Lozano, el coordinador de la campaña en El Salvador y juntos, formulamos este proyecto con componentes educativas, ambientales, sociales y económicas.

 Gastando las suelas de mis zapatillas andando por los caminos de América Central,  vi que muchos mochileros – estas mismas personas que podrían aportar su fuerza de trabajo y sus conocimientos – están acostumbrados a pagar menos de $10 para pasar la noche. ¿Que es lo que buscan? Un lugar donde tomar una buena ducha, descansar un rato y, gracias a una buena conexión Internet, tomar contacto con sus familiares antes de seguir su camino. Existen en El Salvador ejemplos que ilustran este concepto. Se puede mencionar el Hotel El Gringo, la Posada Blanca en Suchitoto o Cumbres del Volcán en San Salvador. Sin embargo, son más la excepción que la regla. Por haber discutido el tema con muchos Salvadoreños, esta política de precio sorprende. Aun mas. Explicar que hasta hay extranjeros que lo rebuscan dejó mas de uno perplejo y hasta francamente incrédulo. Espero que este articulo al menos tendrá la virtud de convencer un par de individuos reticentes.

 En todo el mundo existe un increíble numero de iniciativas que han sabido aprovecharse de estas nuevas formas de viajar. Aun mejor. Estos últimos años, la oferta ha aumentando de forma exponencial. Esa dinámica ha ido dando ganas de “viajar útil” a montones de personas que no disponen de muchos recursos. Les ha indicado que podían ir por el mundo a conocerlo y hacerlo por una justa causa.

 El WWOOFING que al inicio se limitaba al trabajo en fincas orgánicas, se ha diversificado mucho, demasiado dicen algunos (equivocadamente, según mi opinión). La oferta se extiende ahora a la educación, a la agroecología, a programas de reforestación o a la conservación de especies amenazadas. Triste constatación para quien ama El Salvador, saber que casi no hay oferta en el país. Para remediar a esta situación, es necesario evaluar donde estos voluntarios podrían echar una mano y favorecer el contacto con los beneficiarios. Pero antes de todo, para atraer estos viajeros, es necesario repensar la política de precio y admitir que el turista puede ser una ayuda y aquello, mucho mas allá de su aporte de divisas.

 Se recordaran que uno de los resultados esperados del ecotour los Trepadores del Imposible era de aprender de los ejemplos de turismo encontrados durante el viaje, con objetivo de replicarlos en El Salvador. Es para hacer prueba con el ejemplo que el día anterior al pistoletazo de arranque del ecotour, los jóvenes trepadores me juntaron en un hostal de la capital que practica una política de precio adaptadas a los backpackers que navegan por Centroamérica. Bien ubicado en un barrio tranquilo, a menos de un minuto de la Torre Futura, el World Trade Center local, el lugar donde pasamos la noche propone dormitorios entre 8 y $10 la noche. Cada quien lava sus trastos y se encarga de su comida sin que (casi) intervengan los empleados. Proponer bajos precios, reducir los gastos fijos y favorecer de esa forma una buena tasa de ocupación, era lo que queríamos que descubran los Trepadores del Imposible. Veremos si lo reproducirán en su caserío, porque los lugareños tienen la mejor herramienta para intentar esa nueva formula: El Hostal El Imposible, cuyos beneficios van a la comunidad. ¿Se lanzaran en esa aventura? Esto, solo el futuro lo dirá.

 P.A. Rigaudière


*Notas del autor

1. En El Salvador se emplea la palabra “bichos” para hablar de jóvenes.

2. Caserío: Es la mas pequeña división administrativa de El Salvador. Se emplea esencialmente en la zona rural. De las tres definiciones de la Real Academía Española, esta es la mas adaptada: “Conjunto formado por un número reducido de casas”.


Bibliografía

(1) Universidad de Sonsonate (USO) <http://website.usonsonate.edu.sv>

(2) lapagina.com.sv, ‘Jóvenes universitarios reforestarán El Imposible’, 2011. <http://www.lapagina.com.sv/ampliar.php?id=53001>

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